EL SECRETO DEL LEMON CURD, TRADICIÓN INGLESA Y UNA MILHOJA DE LIMONCELLO IRRESISTIBLE
EL SECRETO DEL LEMON CURD, TRADICIÓN INGLESA Y UNA MILHOJA DE LIMONCELLO IRRESISTIBLE
COMO PREPARAR UNA IRRESISTIBLE MILHOJA DE LIMONCELLO
Si hay algo que puede transformar un postre sencillo en una experiencia gourmet, es, sin duda, el lemon curd o la lima curd que encontraras por aquí la receta. Esa crema suave, brillante y con el punto justo de acidez que nos hace salivar solo de pensarlo. Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene esta maravilla? Antes de ponernos el delantal para preparar nuestra MILHOJA DE LIMONCELLO, vamos a hacer un viaje en el tiempo.
EL ORIGEN DEL LEMON CURD, MUCHO MÁS QUE UNA MERMELADA
Aunque hoy lo compramos en tarros de cristal o lo hacemos para rellenar tartas, el origen del lemon curd se remonta a la Inglaterra del siglo XIX. Curiosamente, en sus inicios no era exactamente la crema fina que conocemos hoy.
La palabra curd (cuajada) nos da una pista. Originalmente, se elaboraba acidificando nata con zumo de limón para formar cuajos, que luego se separaban del suero a través de una gasa. Era una alternativa más fresca y rápida a las mermeladas tradicionales, que requerían horas de cocción.
Con el tiempo, la receta evolucionó. Se añadieron huevos y mantequilla para darle esa textura sedosa y aristocrática que conquistó las mesas del "Afternoon Tea" británico. A diferencia de la mermelada, el lemon curd no se hace para durar meses; se hace para disfrutar su intensidad aquí y ahora. Y eso es precisamente lo que vamos a hacer con la receta de hoy, no la vamos a dar tiempo.
RECETA DE MILHOJA DE LIMONCELLO CON MASA FILO
INGREDIENTES MILHOJA DE LIMONCELLO
Esta versión es un giro moderno al clásico. Cambiamos el hojaldre tradicional por la ligereza de la masa filo, aportando un crujido extra que contrasta de maravilla con la cremosidad del limón y el toque canalla del limoncello.
160 g de azúcar (el equilibrio dulce necesario).
La ralladura y el zumo de 2 limones (busca limones con piel brillante, aromática y tersos ).
2 huevos L.
1 cucharadita de maicena (para asegurar esa textura perfecta).
1 copita de limoncello (puedes usar ron si prefieres un toque más cálido).
60 g de mantequilla (la clave del brillo).
Masa filo.
Mantequilla derretida y azúcar (para pincelar y caramelizar la masa).
PREPARACION MILHOJAS DE LIMONCELLO
Paso 1
PREPARACIÓN DEL LEMON CURD AL LIMONCELLO: En un cazo, disuelve el zumo de limón y la copita de limoncello con el azúcar y la ralladura. Esta mezcla es la base de todo el aroma.
Aparte, bate ligeramente los dos huevos. Calienta la mezcla del zumo y ve vertiéndola poco a poco sobre los huevos, sin dejar de remover para que el calor no los cuaje de golpe. Pasa la mezcla por un colador para eliminar impurezas y vuelve a llevar al fuego.
Aquí viene el truco del maestro: no dejes de mezclar con una cuchara de madera. Cocina a fuego lento hasta que espese y tenga esa consistencia de crema pastelera ligera. Una vez lista, retira del fuego, añade los 60 g de mantequilla para que se funda con el calor residual, vierte en un bol y deja enfriar. ¡A la nevera para que coja cuerpo!, mejor dejala de un día para otro, yo por las prisas lo hice el mismo día y necesitaba que espesara.
Paso 2
EL CRUJIENTE DE MASA FILO: Precalienta el horno a 180°C. Corta la masa a tu gusto (rectángulos, cuadrados o círculos).La masa filo es delicada pero agradecida. Pincela una hoja con mantequilla derretida y espolvorea un poco de azúcar. Pon otra capa encima y repite el proceso. Ve superponiendo capas (unas 4 o 5 son ideales), hornéalas durante 10 minutos. Vigila bien; en cuanto estén doradas y crujientes, sácalas y deja enfriar.
Paso 3
EL MONTAJE FINAL: Para servir, monta tres capas de masa intercaladas con nuestra crema de limón. El resultado es un postre elegante, equilibrado y con un toque cítrico que limpia el paladar.
¿CON NATA O SOLO LIMÓN? EL ETERNO DILEMA?
Personalmente, he probado a añadir una capa extra de nata montada entre las láminas de masa y el lemon curd. La nata suaviza la potencia del limón y le da un aire más "festivo" y ligero. Pero si eres un amante de los sabores intensos y puros, la versión solo con crema de limón es imbatible. También he probado a mezclar la crema de limoncello con la nata y a mi me parece espectacular, pero claro para gustos los colores y si te gusta el limón es posible que también te apetezca preparar una mousse de limón simplemente deliciosa o un lemon pie que es un espectáculo o la tarta helada de limón y queso.
¿Y a ti, cuál te gusta más? ¿Prefieres el contraste ácido-dulce del limón puro o el toque sedoso que aporta la nata? ¡Cuéntamelo en los comentarios! y por supuesto no se te olvide preparar esta milhoja de limoncello en cualquier ocasión, te aseguro que vas a triunfar.
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